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Inventor del heavy
metal, padrino de los power chords (acordes abiertos)…diversas
“paternidades” se le atribuyen a este inimitable músico norteamericano.
Una cosa es segura e indiscutible: Link Wray es uno de los guitarristas
más influyentes de toda la historia en el rock. Pete Townsend, de The
Who, en un alarde de sinceridad llegó a decir que
“Él es el rey. Si no fuera por “Rumble”, yo nunca habría
cogido una guitarra”.
Artista en activo
durante 7 (¡¡siete!!) décadas, fue pionero en el empleo del trémolo , la
distorsión y el sonido fuzz que patentó con la seminal “Rumble” ,
influyendo con ella a toda una generación de guitarristas británicos
como el mentado Townsend, Jeff Beck, Ray Davies o Jimmy Page y más tarde
a cientos y cientos de bandas rockabilly, garage, punk-rock, grunge,
heavy metal o rock instrumental, además de suponer una conexión entre
los primigenios guitarristas de blues y todos los géneros anteriormente
mencionados. “Rumble” fue su mayor éxito, en 1958 alcanzaba el puesto
16 de las listas con ese sonido bronco, violento que recrea una trifulca
callejera.
Frederick Lincoln Wray
Jr nació el 2 de mayo de 1929 en Dunn, Carolina del Norte. De sangre
india Shawnee en ¾ partes, sus padres eran predicadores y de economía
muy modesta (Link comenta al respecto: “Elvis salió de la
beneficiencia, yo de más abajo”). A la tierna edad de 8 años, un
músico de color apodado “Hambone”, que viajaba con un circo, le enseñó
los sonidos básicos del blues tras verle rasgar su guitarra Maybelle.
Después se mudaron a Arizona y a los trece años se volvió a trasladar
con su familia, esta vez a Portsmouth, Virginia. Durante su adolescencia
conoció a varios intérpretes de Country & Western, como Sheriff T. Davis
(sí, el de “Be-Bop-A-Lula”) o Tex Ritter, con los que desarrolló y
amplió sus conocimientos musicales.
Su carrera artística
comenzó a finales de la década de los 40, con sus hermanos Doug
(batería) y Vernon (voz), y el bajista “Shorty” Horton, haciéndose
llamar primero “Lucky Wray & The Lazy Pine Wranglers” y “Lucky Wray &
The Palomino Ranch Hands” más tarde (“Lucky” era el apodo de Vernon Gray).
La banda, muy popular en la zona por aquel entonces, tocaba básicamente
western swing, aunque de un modo acelerado y salvaje para la época:
“Tocábamos rock & roll diez años antes de que se le llamara así”.
Tocando con Jimmy Dean, Link recibió lecciones de guitarra de Chick Webb
y llegó a tocar en el memorial en homenaje a Hank Williams celebrado en
su ciudad en 1953.Fue llamado a filas por el gobierno norteamericano,
por lo que su carrera se vio interrumpida durante sus dos años de
servicio en la guerra de Korea. Desafortunadamente, en este periodo
contrajo tuberculosis, enfermedad que no le fue detectada hasta que
retornó a los USA y se instaló con su familia en el área de Washington
DC en 1955. Por todo ello, fue preciso extirparle un pulmón. Aconsejado
por los médicos, Link decidió no forzar su voz – él ansiaba cantar al
estilo de Elvis – y focalizar su talento musical en su amada guitarra,
delegando las labores vocales en sus hermanos. Así fue como empezó a
componer, uno tras otro, su propio repertorio instrumental.
Durante 1956, Lucky Wray
& The Palomino Ranch Hands grabaron el primero de tres singles en tono
country y rockabilly para el sello Starday records (grande “Hillbilly
Wolf”, sí señor).
Su hermano Vern Wray
empezó por entonces una carrera en solitario con algunos éxitos locales
para el sello Cameo, así que el combo inicial se transformó en un power-trío
(dos lustros antes que el de Jimi Hendrix o Cream, ¡fíjese usted!)
conformado por Link a la guitarra, Doug a la batería y el amiguete
Shorty al bajo eléctrico, pasando Vernon a ser el productor / manager
del nuevo grupo. Influenciado, cómo no, por los nuevos ritmos tarumbas
aullados por Little Richard, Elvis y compañía, el trío montaba al
parecer unos cirios de padre y muy señor mío, ya que, al vandalismo
guitarrero de Lincoln había que sumarle el estilo agresivo de Doug a las
baquetas, que no era manco ni mucho menos.
Ya rebautizados como The
Raymen (un nombre más molón, sin duda alguna), se patearon con
regularidad los clubes del circuito de DC, tales como el Stick´s, Ray´s
Bar, Ozarks y otros.
Milt Grant era la
versión local de Dick Clark. Dirigía y presentaba un programa musical
semanal en el canal de televisión local Channel 5 en Washington DC. Una
vez fichados por Grant, The Raymen se aplicaron con vehemencia al más
contundente R&R, con frecuentes apariciones en el show televisivo y los
bailes organizados por Grant. Tuvieron el honor de ejercer de banda de
acompañamiento para muchos artistas de fama nacional de la época, Fats
Domino y Ricky Nelson entre otros.
Durante una actuación en
Fredericksburg, Virginia, se montó una pelea entre el público, Grant
pidió a Wray que tocaran “The Stroll” (un éxito de The Diamonds por
entonces), Link no sabía tocarla pero su hermano empezó a marcar el
ritmo con la batería y Wray acertó a improvisar los célebres acordes de
“Rumble” (traducible como “pelea”, “trifulca”, “movida”) con un éxito
monumental (acabaron interpretándola 4 veces aquella noche).
Era evidente que aquello
era algo nuevo, distinto, atrayente. Vernon decidió registrar una
maqueta con aquella extraña canción, intentando reproducir el impactante
efecto sonoro que habían conseguido en el escenario. Para ello, y tras
diversas tentativas, Link tuvo la genial idea de agujerear con un lápiz
los altavoces de su amplificador, naciendo de esta manera el conocido
efecto Fuzztone. El nombre original del tema era “Oddball”.
La maqueta fue enviada a
Archie Bleyer, dueño de la discográfica Cadence, que estaba pegando
fuerte con los Everly Brothers. Increíblemente, al señor Bleyer
“Oddball” no le impresionó demasiado, pero sí a su hija adolescente, que
estaba literalmente loca con el instrumental de marras. Decía que
evocaba las escenas de peleas callejeras de la exitosa película “West
Side Story”, así que su padre decidió cambiar el título a “Rumble”.
El tema, registrado en
1958 el día de San Patricio en una grabadora Grundig de una única pista,
un mid-tempo de estructura ciertamente stroll con un trabajo de
guitarra imponente, se convirtió poco después en el mayor éxito del
sello Cadence en toda su historia si se exceptúan los hits de The
Everly Brothers. Fue un auténtico bombazo a nivel nacional, a pesar de
que por su sonido extraño (nadie había escuchado algo parecido antes ni
por asomo) y su título final, fue censurado en algunas emisoras de Nueva
York y otras ciudades, al considerarse que incitaba al vandalismo entre
los jóvenes pandilleros.
Así se convirtió en el
único tema instrumental de toda la historia vetado por ser “demasiado
sugerente”. Con todo, en la primavera de ese año escaló hasta el Top 20
de las listas de éxitos, alcanzando el puesto número 16 y manteniéndose
en dichas listas durante catorce semanas. Se llegaron a vender un millón
de copias del single.
El impacto fue
histórico, y al rebufo del tema surgieron canciones como “Rumble Rock”
de Kip Taylor, “Twistin’ Rumble” de Ronny Kae o “Rumble Tumble” de Mad
Man Taylor.
Esto provocó que Link y
sus compinches pudiesen salir de gira por todo el país con artistas de
la talla de Buddy Holly o el mismísimo Elvis Presley, a los cuales, de
acuerdo con lo declarado por Wray, les encantaba “Rumble”.
La polémica suscitada
por la supuesta incitación de la canción a la delincuencia juvenil,
asustó a los jerifaltes de Cadence, que estaban más interesados en
seguir produciendo éxitos de sus principales estrellas, como The
Chordettes, Everly Brothers, etc. La discográfica se negó a seguir
publicando discos de Link Wray y esta puñalada por la espalda supuso
prácticamente un año entero sin poder grabar nada.
En 1959, se presentó una
nueva oportunidad discográfica por medio de Epic. Se publicó el single
“Raw Hide” (un R&R con un poderosísimo riff de los que hacen escuela, un
sonido de guitarra Danelectro apabullante) que alcanzó el puesto 23 en
listas, aunque su impacto se vió muy mermado por la demora en su
edición, ya que el terremoto provocado por “Rumble” se había enfriado
bastante. Aun así, se convirtió en una de las canciones preferidas de
los jóvenes moteros de chupa de cuero.
Por entonces, Wray había
compuesto montones de instrumentales, muchos de los cuales se grabaron y
publicaron en esa misma época en formato single, sin alcanzar las listas
nacionales pero funcionando a nivel regional, joyas como “Comanche” (garage-punk
pleistocénico en toda regla) o “Slinky”.
Parte de ese material
viene recogido en el primer elepé de Link Wray, publicado en 1960 por
Epic bajo el título de Link Wray & The Raymen. Es un disco soberbio, con
un par de temas cantados (“Mary Ann”, menudo blues, y qué decir de la
arrastrada versión de “Ain´t That Lovin’ You Baby” de Jimmy Reed). El
resto, una retahíla de fustigantes instrumentales ejecutados con mano de
hierro por Wray, desde la secuela “Ramble” (por lo visto Epic le pidió
algo en la onda de “Rumble”, y por problemas legales no pudieron
regrabar el hit así que surgió el cambio de la “u” por la “a”) hasta las
baladas “Lillian” o “Golden Strings”, además de los rocanroles “Hand
Clapper”, “Dixie doodle” o la cautivadora “Rumble Mambo”, con un solo de
saxo que funde los plomos.
A finales de 1960, los
responsables del sello discográfico le obligaron a grabar temas tipo
“Danny Boy” acompañado por orquesta (sin conseguir éxitos, por cierto),
para intentar suavizar su imagen y su sonido (está claro que las
empresas, a menudo, están dirigidas por idiotas), sin darse cuenta de
que, gustase o no, Wray era ya un icono entre los pandilleros
adolescentes.
Será Rumble records, un
nuevo sello creado por su hermano Vernon, la encargada de editar la
versión primigenia del descomunal “Jack The Ripper” en 1961. Otra obra
maestra del genio shawnee: power chords en su inimitable línea y un solo
de guitarra tremebundo. Una barbaridad.
En la etapa 62-63 se
publicó un nuevo (y último) single con Epic, además de otros dos
sencillos en Okeh y TransAtlas que apenas obtuvieron repercusión.
Afortunadamente, las
cosas cambiaron en 1963, cuando el sello Swan de Philadelfia mostró
verdadero interés en el inmenso talento de Wray. Se abriría pues una
etapa de cuatro años que ni de cerca alcanzó el impacto provocado por “Rumble”,
pero magistral cualitativamente hablando, ya que Bernie Binnick,
presidente de la discográfica, otorgó plena liberta a Link y los suyos
para grabar lo que les viniera en gana. Así, en abril de 1963 aparece
una nueva versión de “Jack The Ripper”, última incursión en listas de
éxitos, alcanzando el puesto 64 y permaneciendo 8 semanas en listas
nacionales.
Ese mismo año se
publicaron otros dos sencillos (entre ellos el clásico e incendiario
“Run Chicken Run”), con la trayectoria acostumbrada en lo que a
popularidad concierne. Dos singles más en 1964: “The Shadow Knows” (facsímil
rumbliano en tono menor, otra sobrada) y “Deuces Wild”. En esa época
salió al mercado una compilación titulada “Jack The Ripper” en formato
LP, con algunos clásicos de su etapa Swan como “Fatback”, ”Mr. Guitar” o
“Dinosaur”.
1965 deparó 3 nuevos
singles y en 1966, tras ver la luz el sencillo “Batman Theme”, se
produjo la ruptura definitiva de Wray con el sello. Muchas de esas
grabaciones fueron cedidas a gran cantidad de sellos minúsculos que los
publicaron bajo nombres como Moon Men o Fender Benders.
Hastiado, asqueado de
las tropecientas pirulas de las que fue objeto en el abyecto mundo del
ruakanrol, el amigo Lincoln decidió espetar un corte de mangas a todo
quisqui, un sonoro “que sus jodan a todos, que yo abandono”, y se largó
a una granja con su familia en Maryland. Allí creó su propio estudio de
grabación, The Three Track Shack. En el periodo 1966-1969, el sello Swan
editó algunos 45 rpm más con clásicos colosales como “Ace Of Spades” (mamma
mía) y “Hidden Charms”.
En su estudio en la
granja, durante años, realizó grabaciones y experimentaciones que
acabaron dando luz al elepé “Link Wray” (Polydor, 1971), en un estilo
country y gospel que poco recuerda a sus jurásicos bramidos de los 50,
un disco agasajado con excelentes críticas pero obteniendo muy pobres
ventas. Polydor editó dos álbumes más de Wray en los 70, que pasaron
completamente desapercibidos.
A finales de la década,
animado por un viejo fan suyo, Robert Gordon, se embarcó en un proyecto
rockabilly que deparó dos excelentes discos – disponibles hoy día en un
solo CD en el sello británico Ace – repletos de versiones de los 50 y en
el que el vozarrón de Gordon se sostiene perfectamente sobre la
abrasadora guitarra de Wray (escúchese “The Way I Walk” sin ir más
lejos). También circulan hoy en día distintos vídeos conteniendo
vibrantes actuaciones de esa época, en programas televisivos europeos.
Wray contrajo matrimonio
en 1980 con una estudiante de historia danesa llamada Olive Povlsen y se
instaló en una pequeña isla de Dinamarca en 1983. En la década de los
80, al firmar con el sello Ace de Ted Carroll, se publicaron varios
álbumes más (“Live in ‘85”, “Born to be wild”, etc).
En los 90 se publicaron
otros dos álbumes, siendo el último “Barbed Wire”, del año 2000 ,
embarcándose además en giras americanas a partir de 1997 (tuvimos
ocasión, por otra parte, de comprobar su excepcional forma a pesar de su
edad, en una gira española con 3 citas en el año 2000).
Gracias a la aparición
de sus viejos clásicos en películas recientes como “Pulp Fiction”
(aunque no aparezcan directamente en el disco de la BSO, se puede
escuchar “Rumble” de fondo en la escena de Travolta y Thurman en el
cautivador bar de twist con dobles de Marie Van Doren y Jane Mansfield
de camareras) , “12 monos” (Madeleine Store y Bruce Willis en un coche,
atronando “Comanche” en el radiocassette), “Independence day”,
“Desperado”, “Johnny Suede”, “Blow”, etc, nuevas audiencias, más
jóvenes, pudieron descubrir al genio de Dunn.
Hoy en día, a sus 77
tacos, lleva una vida tranquila en compañía de su esposa y su hijo
Christian. De cuando en cuando, se enfunda la chupa de cuero y las gafas
oscuras y sale de gira por Europa o los Estados Unidos.
Como el propio Wray
admite “Me siento agradecido y es un honor
haber formado parte de los inicios del R&R, me hace muy feliz que vengan
todos esos chavales a los conciertos. Hemos tenido público
verdaderamente joven. Tengo esta guitarra rojo chillón que mi mujer
compró en una tienda de empeños y un enorme ampli Marshall. Simplemente
subo el volumen de ese cabrón a tope y a los chavales les encanta”.
DISCOGRAFÍA RECOMENDADA
Antologías y
recopilatorios de Wray hay a patadas. Cada año, además, aparecen nuevas
reediciones (muchas con material inédito) capaces de poner los dientes
largos a sus millones de admiradores. Intentaré sintetizar su
impresionante (y vasto) legado discográfico por etapas:
Para hacerse con el
“Rumble” original y su cara B (“The Swag”) y sus temas más conocidos de
la etapa Swan puede uno hacerse con “Rumble plus other 22 stoming
instrumentals…”, editado ya hace años por Ace records (UK).
Para la etapa Epic, muy
recomendable e interesante resulta a este respecto la antología “Slinky!
The Epic Sessions ’58 – ‘61”, un doble CD editado por el recomendable
sello Sundazed, con nada menos que 46 temas incluidos, 16 de los cuales
inéditos, aunque también está disponible en otras discográficas la
reedición de “Link Wray & The Raymen”, el primer álbum de Wray.
En lo que a la época
Swan se refiere, “Mr. Guitar”, un doble CD con 63 pistas publicado por
el siempre fiable sello Norton, se me antoja una recopilación idónea e
imprescindible, si bien la gente de Sundazed también se han lucido con
la edición de “The Swan Singles Collection”, un CD sencillo con 27 temas
incluyendo lo mejor de esa gloriosa etapa.
El sello Norton también
dispone en su catálogo de la interesante serie “Missing Links”, de la
que ya se han editado cuatro volúmenes, orientada a las ingentes
cantidades de rarezas, inéditos, etc registrados por Wray durante los
50/60.
Por último, recomendar
“Guitar Preacher, The Polydor Years” (doble CD antológico de sus
grabaciones en los 70) y las reediciones en formato
“dos-álbumes-en-un-CD” publicadas por Ace (“Live in ’85 / Growling
Guitar”, etc). |